miércoles, 8 de febrero de 2012

RICOS, PERO MENDIGOS

Contar con servicios de salud a través de alguna institución pública o bien vía Instituto Mexicano del Seguro Social, Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (Issste) o bien, un seguro de gastos médicos mayores, además de ser una bendición de Dios, es todo un privilegio.
Hay quienes aseguran que la atención de cualquier padecimiento costaba más barato que en la actualidad, en contraparte, estoy convencido de que siempre y en todos los tiempos, la atención de salud siempre ha sido muy costosa.
Conforme a mi personal filosofía y forma de ver la vida, quienes no contamos con un seguro de gastos médicos mayores y por años pagamos cuotas de nuestros sueldos para recibir atención hospitalaria y de consulta médico familiar en el IMSS, somos afortunados y digo, incluyéndome, somos ricos porque no hay mejor inversión que la hecha para recibir atención médica sin costo.
Empero, existe una incongruencia y una distancia diametral sobre la interpretación y significación en la que se conjugan dos palabras tan disparejas como absurdas y que es ricos, pero mendigos.
O se es rico en cualquier concepto, o se es mendigo, limosnero, pordiosero o como se le quiera llamar, pero esta aberración es totalmente y muy bien aplicada a los derechohabientes del Seguro Social. Sean de Coahuila, Nuevo León, Durango o cualesquier entidad de México.
Por qué afirmo que es rico quien tiene garantizada la atención de su salud personal y de su familia, porque es una tranquilidad y una bendición, disculpando la insistencia y mayor es la certidumbre cuando se entra a la vejez y calificados por el IMSS como pensionados, pero aunque no estén dentro de ese rango, en ese instituto están todos sus "clientes" o sea los que con sus cuotas y las del patrón, sostienen en gran parte ese enorme aparato burocrático en que se ha convertido el IMSS, reforzado su presupuesto con lo asignado por el gobierno federal en turno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario